El modelo de familia que promueven los medios de comunicación

 
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El modelo de familia que promueven los medios de comunicación
 
 
El modelo de familia que promueven los medios de comunicación
e. El niño y la televisión: ¿Entreteniendo o masificación?
Los niños son los que generalmente pasan más tiempo frente al televisor. Como sostiene un especialista en comunicaciones, el profesor Miguel A. Pérez Gaudio, la familia "le ha abierto a la televisión de par en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos medios llegan a imponer sus horarios, modifican los hábitos, alimentan conversaciones y discusiones, y sobre todo afectan la psicología de los usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como religiosos y morales"(El maestro y el niño frente a la televisión, Córdoba: Ideas educativas, citado por Roldán: 294).
Se consideran que son televidentes livianos los que pasan menos de cuatro horas por días viendo televisión. Los pesados, son los que pasan más de cuatro horas por días (Ibid: 294).

f. ¿Cómo incide la televisión en la conducta de los niños?
Para responder a esta pregunta nos apoyamos a dos escritores especialistas en este campo: Miguel Pérez Gaudio y Graciela Peyrú.
En primer lugar, en cuanto a rendimiento escolar, en una prueba que se hizo en 1984 por el programa Evaluación Nacional del Progreso en Educación en los Estados Unidos de Norte América, nos dice al respecto:
"Los niños de 9 años que miraban seis horas o más de televisión por días se desempeñaban escolarmente mucho peor que aquellos que miraban menos horas. Pero había poca diferencia entre los que miraban menos de dos hora de Televisión diarias y los que lo hacían de 3 a 5. Entre los jóvenes de 13 a 17 años encuestados, los niveles de la lectura ascendían a medida que mermaban las horas frente al televisor" (Diario: La Nueva Provincia, 1988).
En segundo lugar, está el tema de la violencia. En una encuesta realizada en una escuela de la ciudad de Buenos Aires, se halló que había un comportamiento disímil entre dos grupos de niños. El grupo que había contemplados programas violentos dejaba a los más pequeños cuando se trenzaban en peleas. Los que no habían estado expuestos a ese tipo de programas si intervenían para separar a los que se estaban peleando.
Las conclusiones son las siguientes: "Se ha comprobado reiteradamente que los niños acostumbrados a ver programas violentos como televidentes pesados muestran menos índices corporales de alteración emocional frente a la agresión que los menos habituados livianos. Esta "desestabilización" va acompañada de un aumento directo de las fantasías y conductas agresivas" (Peyrú, Op. Cit).

g. ¿Cómo el televidente podrá desarrollar una mentalidad crítica y reflexiva que le permita ver televisión?
El Señor Jesucristo nos exige ser no sólo sencillos como palomas, sino también prudentes como serpientes, Mateo 10: 16. En este sentido, debemos estar al tanto de la escala de valores que nos ofrece los medios de comunicación, en especial la televisión. Extraeremos algunos datos que surgen de la investigación del profesor Pérez Gaudio, realizada con 100.000 estudiantes:

Asimilación de los contenidos de televisivos.
Agresividad por imitación.
Alteración de los valores personales, familiares, sociales y religiosos.
Ligereza para imitar e identificar con los personajes propuestos en las programaciones televisivos.
Desjerarquización de la autoridad familiar y docentes.
Consumismo material excesivo (Op. Cit: 26).
Finalmente ¿Cómo desarrollar una mentalidad crítica que nos permita ver televisión sin ser masificado por la misma ni ser receptores pasivos de sus mensajes? La respuesta a este interrogantes nos basaremos a los pasos que nos sugiere Alberto Roldán, que son:

"¿Cuántas horas de televisión ven nuestros hijos?
¿Cuáles son sus programas favoritos?
¿Coincide la filosofía de la vida y la escala de valores de esos programas con la doctrina cristiana? ¿En qué aspectos se oponen?
¿Es aceptable el tipo de sociedad, de familia, de género que nos proponen?
¿Qué puntos de vista jamás toman en cuenta?"(Op. Cit: 296).
Estas son sólo preguntas de orientación, según Él, deja un espacio para agregar. Al cual anexamos las siguientes:

¿Cómo son vistos los grupos étnicos de nuestro país? ¿Qué características se le atribuyen?
¿Cuáles son los medios y las instancias a través de los cuales el sexismo, el machismo se convierte en una práctica cotidiana?
¿Cuál es el modelo de familia que presenta las novelas? ¿Cuáles son las características de tal familia? ¿Coinciden estas características con la realidad familiar de nuestro hijo, de nuestra sociedad e idiosincrasia?
¿Cómo es vista la mujer, los niños con relación a la familia?
¿Qué piensa del lenguaje que utilizan los personajes en los medios de comunicación: radio, prensa, televisión, cine e Internet?
Busque en los programas de televisión, radio, prensa ejemplos de discriminación social, política, racial, y religiosa. Haga una evaluación de los mismo y notará que son perjudiciales para la formación de nuestros hijos.
Para finalizar esta parte, debemos recordar lo que nos dice el apóstol Pablo: Todas las cosa me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna(1 Corintios. 6: 12). Podemos hacer uso de la televisión. Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine usándonos.
Si logramos revestirnos de una mentalidad crítica, entonces podrá ser de cierta utilidad en términos de entretenimiento y aun cultural. De lo contrario, terminará siendo un instrumento de masificación de nuestras familias(Ibid: 297).

Conclusión:
Quiero concluir esta sección con el tema: La iglesia y la pastoral familiar: Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de Dios

3. La iglesia y la pastoral familiar: Hacia una pedagogía centrada en la Palabra de Dios

La pastoral de la pareja, de la familia es fundamentalmente una pastoral comunitaria. Las familias y las parejas aprenden a amar en el contexto de una comunidad que practica el amor mutuo.
El amor no sólo se comunica en palabras, sino por el ejemplo de personas y familias que viven en función del amor por el poder del Espíritu Santo. Es como la fe y la esperanza: se transmite por contagio. Una iglesia que hace del amor la ley suprema de la vida es una iglesia generadora de familias orientadas por el amor.
"Cuando el "amor – entrega" se hace carne en una pareja adulta, no es necesario tratar de probar a los jóvenes la importancia del "amor – entrega" como base del matrimonio, modelos que los jóvenes desearán reproducir. Los mejores sermones sobre el amor, el matrimonio y la familia, como sobre muchos otros temas que atañen a la vida cristiana, no son los que se predican, sino los que se viven.
Por supuesto, ninguna iglesia es perfecta en el amor. No obstante, toda iglesia puede ser una comunidad de pecadores que están aprendiendo a amar y a recibir amor. La tarea de la pastoral es crear condiciones para el crecimiento personal y comunitario en la experiencia del "amor – entre".
Donde hay amor el ejercicio de la autoridad no degenera en autoritarismo, ni el ejercicio de la libertad genera en libertinaje, ni el ejercicio de la disciplina degenera legalismo, ni el ejercicio de la espontaneidad degenera en desorden. Donde hay amor las personas son más importantes que los programas, la calidad de vida es más importante que la cantidad de cosas, la madurez auténtica es más importante que las apariencias.
Donde existen condiciones para que el amor germine y crezca, hay esperanza de que se formen parejas con un fundamento sólido para las cuales el matrimonio sea un pacto de ayudarse mutuamente en el seguimiento de Jesucristo en el mundo, para la gloria de Dios"(Op, cit: 7 – 8).

4. La misión evangelizadora de la familia

En momentos en que muchas familias están en crisis o se ven amenazada por su desintegración, los cristianos debemos redescubrir la responsabilidad que Dios asignó a este grupo humano para su feliz funcionamiento.
Esta responsabilidad, que consiste en formar en cada miembro de la familia un cristiano genuino, no es otra cosa que la misión evangelizadora de la familia. El propósito de este tema es precisamente reflexionar sobre el significado y las implicaciones de este ministerio familiar.
Desde el A.T., vemos que el propósito de Dios era que la familia fuera el principal campo evangelizador para sus integrantes. El mandamiento expresado es: Estas palabras que yo te doy estarán sobre tu corazón
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Un ambiente afectivo
Existe una realidad que está presente en cada familia como el aire que respira y es la atmósfera formada por los que integran la familia. El carácter, los sentimientos, los principios y los valores religiosos y morales, el tipo de relaciones constituyen esta atmósfera que abarca a toda la familia y le da un carácter particular.
Esta realidad es una vía por la cual la familia es evangelizada de un modo no menos fuerte que por la enseñanzaconsciente. No se trata de una actividad forma, sino de un impacto natural de la vida familiar sobre la vida cada persona. Cuando se trata de una familia cristiana, ésta tiene su atmósfera distinta. Y es la calidad de esta atmósfera la que va a influir positiva o negativamente en su misión evangelizadora. Al respecto nos dice Elvira Zukoswski:
Es cierto que el clima afectivo es creado por todos los integrantes del grupo familiar, pero la primera responsabilidad de imprimirle un carácter favorable para el desarrollo cristiano de los hijos recae generalmente sobre los padres. (Revista Misión, 1983: 12)
La doctrina cristiana en la vida familiar se manifiesta básicamente en las relaciones interpersonales. Cuando estas relaciones están en crisis [por el egoísmo, malentendidos, presiones externas u otros factores] es el poder del Espíritu Santo el que interviene reconciliando y restaurando las relaciones.
La familia necesita un tiempo devocional para leer la Palabra de Dios y orar juntos. Pero más que actividades, lo que impacta en la vida cristiana en familia es el tipo de actitudes con que se relacionan diariamente sus miembros, o sea, el ambiente que se vive continuamente. Si las actitudes por lo general son tensas y no se produce la reconciliación, el momento devocional puede ser una experiencia frustrante y aun contraproducente (Goff, 1985: 185 – 186).
"Toda las situaciones del hogar enseñan el evangelio de un modo más contundente que cualquier curso sobre la vida cristiana. Es en la vida familiar donde el niño descubre las respuestas a sus inquietudes religiosas. Es en el modo en que es tratado por sus padres que percibe el amor de Dios hacia Él. La manera en que los padres afrontan y resuelven los conflictos de pareja, las actitudes frente a las crisis económicas o afectivas, la valoración de las personas y de las cosas, la actitud positiva o negativa frente a la vida son vivencias que se fijarán en cada hijo de un modo espontáneo pero definitivo"(Zukowski, Op. Cit).

Una pedagogía bíblica

La familia es la principal responsable por la educación cristiana de los hijos. Esta educación debe incluir todas las verdades bíblicas, como la de que Dios en su hijo Jesús mostró su gran amor al ser humano, que El espera la respuesta del ser humano, y que la persona que vive sin Dios necesita ser convertida por el poder del Espíritu Santo.
Cualquier verdad bíblica puede y debe ser enseñada a personas de todas las edades. El problema aparece cuando se practica la enseñanza con torpeza por desconocer los principios básicos como la evolución mental y efectiva de las personas que atraviesan por diferentes edades. Una teología mal entendida consideraría a los niños como adultos en miniatura, esperando de su conducta una perfección que al mismo adulto le es imposible alcanzar.
Esta insensibilidad lleva a conocer la conducta de un niño que miente aun cuando esté en la etapa en que en realidad y la imaginación se superponen. La misma falla se comete cuando se juzga mal a un adolescente que vive altibajos emocionales, típicos de su edad. "Una sana teología reconoce que Dios no demanda el mismo comportamiento a personas de diferentes edades. Dios no espera que los niños actúen como adultos, simplemente los acepta como niños que son y con la fidelidad que se puede esperar de un niño." (Miller, 1956: 69. Citado por Zukoswski, Ibid).
Es indispensable que la educación evangelizadora en familia provea oportunidades para respuesta de cada uno de sus integrantes. La enseñanza de la Biblia siempre requiere una respuesta del género humano. "El que enseñe a su familia la Palabra de Dios y no busca intencionalmente respuestas personales, actúa como el labrador que echa la semilla y nunca vuelve a buscar el fruto"(Ibid).
"Tan importante como es el dar lugar a respuestas o reacciones es también dejar claro en qué consiste cualquier tipo de decisión con la que que se confronta a las personas. Sólo es válido aquel evangelismo que explica con claridad las implicaciones de cualquier respuesta de compromiso que asumirá la persona.
El tipo de respuesta dependerá de las diferentes edades, de las necesidades de cada persona y del mensaje de Dios que se haya presentado. No debemos esperar respuestas estereotipadas, pues Dios es el que hace la obra en las personas y Él puede actuar de modos no previstos por nosotros" (Zukowski, Ibid).
Basándonos en 2 Timoteo 3: 15 ...desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Debemos reconocer que la enseñanza de la Biblia conduce a la salvación, se trate o no de una apelación al arrepentimiento y la fe. Por tanto podemos decir que: "estamos evangelizando al enseñar la Biblia y estimulando cualquier tipo de compromiso que requiera el pasaje enseñado"(Scripture Union’s Ministry to Children – Statement of Principle, 1979: 30. Citado por Zukowski, Op. Cit).


 
 
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